diumenge, 12 d’octubre de 2008

Les invasions bàrbares

Si he estat absent del blog tants dies ha sigut per un motiu ben justificat: he estat malalta. Atrapada al llit per un virus que encara no ha volgut anar-se’n, però que almenys ha afluixat una miqueta la tensió que exercia sobre mi els darrers dies. Un temps que he aprofitat per a llegir i per a veure algunes pel·lícules, com per exemple, la què el passat divendres acompanyava el diari Público: “Les invasions bàrbares”.
Es tracta d’una pel·lícula del Canadà, que va obtindre un Òscar l’any 2004 com a millor pel·lícula estrangera. I la veritat és que m’ha agradat molt, especialment el guió.
La història gira entorn a un antic esquerrà, professor d’universitat d’uns cinquanta anys, a qui li detecten un càncer. El seu fill, un assessor d’inversions que viu a Londres, torna a Montreal, a instàncies de sa mare, per tenir cura de son pare, amb el què mai s’ha dut bé. Una vegada allà, reuneix als amics de joventut de Rémy, el pare, que l’acompanyaran fins a l’últim moment.
La història, com podeu vore, no és massa espectacular. Però sí els diàlegs. Ací en teniu una mostra:

Primera situació
Rémy està a l’habitació de l’hospital i tots els dies reb la visita d’una monja per parlar un poc. Aquesta és una de les converses que tenen.

Monja: Eso lo dice porque vivimos en una época horrible.
Rémy: Ohhh, pero no es especialmente horrible, de eso nada. Contrariamente a lo que se piensa, el siglo XX no fue particularmente sangriento. Las guerras causaron cien millones de muertos. Es una cifra aceptada. Añádale diez millones de los gulags rusos, los campamentos chinos nunca se sabrá, pero dicen que veinte millones. Llevamos ciento treinta, ciento treinta y cinco millones de muertos. No impresiona demasiado, teninedo en cuenta que, en el siglo XVI, los españoles y los portugueses consiguieron, sin cámaras de gas ni bombas, hacer desparecer ciento cincuenta millones de indios de América Latina. Eh, eso sí es un buen trabajo, hermana. Ciento cincuenta millones de personas liquidadas. Usted dirá que tenían el apoyo de su iglesia, pero hicieron un buen trabajo. Tan bueno que en América del Norte, holandeses, ingleses, franceses, y luego los americanos, se sintieron inspirados y degollaron a cincuenta millones de personas. Doscientos millones de personas en total. la mayor masacre de la historia de la humanidad y eso ocurrió aquí, ahí, a nuestro alrededor. Y ni un triste museo del holocausto... La historia de la humanidad, hermana, es una historia de horror.
(Una massacre, a més, que tristament es commemora avui)

Segona situació
Rémy és traslladat a una casa de camp per passar tranquil·lament els seus últims dies. Es troba en el porxo, prenent l’aire, juntament amb els seus amics de joventut, que es troben en filera asseguts, un al costat de l’altre.

Rémy:Hemos sido de todo, parece mentira: separatistas, independentistas, soberanistas, soberanistas-asociacionistas...
Amic 1: Bueno, empezamos siendo existencialistas.
Amiga 2: Leímos a Sartre.
Amic 3: Luego leímos a Franz Fannon y nos hicimos anticolonialistas.
Rémy: Entonces leímos a Marcuse y nos hicimos marxistas.
Amic 1: Marxistas-leninistas.
Amic 4: Trostkistas.
Amiga 5: Maoístas.
Rémy: Después leímos a Solsenitzyn y cambiamos de idea. Nos hicimos estructuralistas.
Amic 1: Situacionistas.
Amiga 2: Feministas.
Amic 3: Deconstruccionistas.
Amic 1: ¿Existe algún istmo que no hayamos adorado?
Amic 3: El cretinismo.
Rémy: No, de eso nada. Acordaos de Wuo Jin.
Amic 4: ¿Quién fue Wuo Jin?
Amic 3: Una arqueóloga que llevaba una falda abierta hasta la mitad del muslo.
Rémy: Finales de los 70. China se abre hacia Occidente. Wuo Jin viene a hacer una visita cultural a Montreal y la universidad aprovecha para enviar a su izquierdista de confianza (senyalant-se ell mateix amb la mà). Yo. Entro en el comedor de su hotel, la veo y muero. Una belleza capaz de derretir los 7.000 soldados de terracota del emperador chino. Pido el té, intercambiamos algunas banalidades y yo ya me veía haciendo con ella el canastillo pequinés.
Amic 1: O el palanquín de Tse-Chuan.
Rémy: En fin, ahí estaba yo frente a ella y para hacerme el interesante, voy y le digo “Es extraordinario lo que está pasando en su país. Si supieran cuánto les envidiamos... ¡Su Revolución Cultural es formidable!”. Mmm. Instantáneamente veo que sus preciosos ojazos negros se hielan y que está diciéndose “Este tipo o es un agente provocador de la CIA o es el mayor cretino del mundo occidental”. Ella optó por la segunda opción.
Amic 1: Adiós al canastillo y al palanquín.
Rémy: Sí. Se había pasado dos años recogiendo estiércol en una granja de reeducación. Su padre había sido asesinado, su madre se había suicidado y ahora, un gordo idiota del Canadá francés, sólo porque había visto las películas de Jean Luc Godard y leído a Phillipe Sollers, le decía que la Revolución Cultural china era formidable. Pienso que en el cretinismo, amigos, no se puede caer más bajo.

Tercera situació
Els amics comparteixen l’últim dinar amb Rémy. Mentre serveixen el menjar i el vi, conversen en aquests termes:

Amiga 5: Pero, ¿por qué habremos sido tan gilipollas?
Amic 3: ¿Debíamos suponer que se trata de una incompetencia congénita?
Amic 1: No es así. Contrariamente a lo que la gente cree, la inteligencia no es una cualidad individual. Se trata de un fenómeno colectivo, nacional e intermitente.
Ex-dona de Rémy: Vaya, una nueva teoría.
Amic 1: Atenas, 416 a.C. Eurípides estrena Electra. En las gradas, sus dos rivales, Sófocles y Aristófanes; y sus dos amigos, Sócrates y Platón. La inteligencia estaba allí.
Amic 4: O algo mejor. Florencia, 1504, palació Vecchio. Cuatro paredes, dos pintores. A mi derecha, Leonardo da Vinci. A mi izquierda, Miguel Ángel. Un aprendiz: Rafael. Un agente: Nicolás Maquiavelo. ¡Forza Italia!
Amic 1: Filadelfia, EEUU, 1776-1787. Declaración de independencia y constitución de los Estados Unidos.
Rémy: Durante el curso de acontecimientos humanos...
Amic 1: Adams, Franklin, Jefferson, Washington, Hamilton, Madison. Ningún otro país ha tenido tanta suerte.
Rémy: Yo nací en Chicoutumi, Canadá, en 1950.
Amiga 5: Es un milagro que no seas más idiota de lo que ya eres...
Amic 1: En 1950 todo el mundo era idiota, tanto en Atenas como en Chicoutumi.
Amic 4: En Italia habrías apoyado a las Brigadas Rojas. Habrías sido brillante.
Amic 3: Y ahora a Berlusconi.
Amiga 2: Y en Filadelfia habrías votado a George Bush.
Amiga 5: Al final resulta que no eres tan idiota.
Amic 1: La inteligencia ha desaparecido y, no quiero ser pesimista, pero a veces se ausenta mucho tiempo.
Amic 4: Entre la muerte de Tácito y el nacimiento de Dante, qué pasaron, ¿once siglos?
Amic 1: Sí, pero es que la inteligencia se había marchado con los árabes.

Buah, no em digueu que no són brutals aquests diàlegs!
http://www.golem.es/lasinvasionesbarbaras/

3 comentaris:

Alfred Manfredi ha dit...

Ja, ja..

què gran peli i què grans diàlegs. A vore si te recuperes i escrius més que estos dies han passat moltes coses 'comentables'. Ah i avore si ens veiem un dia d'estos.

Aurora Mora ha dit...

Ja et dic, Alfred, si han passat coses. Menys mal que estàs tu donant un impuls molt vigoròs al teu blog, cosa que sempre s'agraïx. I sí, a veure si ens veiem i xarrem tranquilament, que l'altre dia estàvem una miqueta allunyats...

Ricard ha dit...

Grandiós, grandiós, grandiós! Havia vist la primera part, La decadència de l'imperi americà, i me n'havia oblidat ja de com de bona hauria de ser esta pel·li. Per això la tinc perduda des de fa molt de temps després de descarregar-me-la de la mula... Ara ja no tardaré molt a veure-la!

Salut!