dilluns, 11 d’agost de 2008

Washington, Moscou i Osètia del Sud



Mentre centenars de persones es troben gaudint de les seues vacances i els diaris no publiquen més que pseudo-notícies, una guerra sorpressa ha esclatat davant dels ulls de tots. Potser no hauria d’haver estat tanta la sorpressa degut al fràgil equilibri que existeix al Càucas des què va afonar-se la Unió Soviètica, però jo almenys, no m’ho esperava.
De tota la informació que s’ha publicat entorn al conflicte bèlic entre Rússia i Georgia, un dels articles més brillants ha estat el què ha publicat Carlos Taibo avui al diari Público. I és que el politòleg en sap molt de l’Europa central i oriental, però compta, a més, amb una gran honradesa intelectual. Dues característiques que fan d’aquest home una font a tenir en compte si volem dir alguna cosa amb trellat del problema sudoseta. De fet, crec que ha sigut dels pocs analistes que han posat sobre la taula l’actitud hipòcrita tant per part d’Estats Units com de Rússia: “Al margen de lo anterior, lo ocurrido los últimos días es un ejemplo de libro del obsceno vigor contemporáneo de los dobles raseros. Los de Washington saltan a la vista: si hace unos meses la Casa Blanca contestó abiertamente la integridad territorial de Serbia, ahora, en cambio, se acoge al principio correspondiente cuando de por medio se halla la del ahijado georgiano. Mientras, las causaciones vertidas contra Rusia por haber intervenido militarmente fuera de sus fronteras no pueden producir sino estupor habida cuenta del registro que Estados Unidos arrasa en ese terreno.


Claro que Moscú no sale mejor parado: si se opuso con energía a la independencia de Kosovo, ahora parece coquetear con una secesión de Osetia del Sur, mientras, y como es sabido, niega drásticamente cualquier horizonte de este cariz en la casi vecina Chechenia.


(…) Así las cosas, la conclusión parece servida: la integridad territorial y el derecho de secesión se blanden, por tirios y por troyanos, conforme a los intereses respectivos.


Si nada particularmente sólido hay que aportar en provecho de las causas que blanden Estados Unidos y Rusia –no nos engañemos en lo que hace al sentido de la política de Moscú, imbuida, como la de la Casa Blanca, de espasmos imperiales y, pese a las apariencias, a duras penas interesada en el destino de surosetios o abjazios-, haríamos mal en olvidar que al conflicto que nos ocupa no le faltan raíces locales.”


És aquí quan el professor de l’Autònoma de Madrid disecciona el problema sudoseta i ens aporta algunes claus per entendre’l, per acabar concluint que:


“Es verdad, aún así, que quienes creemos en el derecho de autodeterminación estamos medio invitados a dejar constancia de un hecho insorteable: aunque lo suyo es examinar con detalle lo ocurrido con los georgianos étnicos otrora residentes en Osetia del Sur, sobran los motivos para concluir que la mayoría de la población local no desea pertenecer al Estado georgiano. Si así se quiere, éste es el único dato que invita a mirar con ojos concesivos alguna de las causas que se revelan sobre el terreno. No faltará quien aduzca, bien es verdad,que si detrás de muchas de las políticas que abrazan hoy los gobernantes georgianos se aprecia el aliento pestilente de Estados Unidos, a manera de liviana compensación la mayoría de los pueblos del Cáucaso septentrional miran con recelo a los osetios, históricamente entregados, por su parte, a una franca colaboración con Moscú.”


Un article de molt recomanable lectura i, com ja he dit adès, que llança alguna llum sobre aquesta fosca guerra.

2 comentaris:

Jo� ha dit...

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